viernes, 9 de octubre de 2009

"Mi confrontación con la docencia"

Un día de clases empieza, llegando a checar mi horario de entrada, que generalmente es a la 13:10 horas, sin embargo llego en promedio 15 a 30 minutos antes.

Una vez checada mi entrada me dirijo al salón de clases y espero a los estudiantes a que lleguen, generalmente llegan puntuales a excepción de algunos jóvenes que tienen por costumbre llegar tarde.

Mi clase inicia 10 minutos después de la hora indicada, para cubrir con la tolerancia que se les permite a los jóvenes, inicio con pasar asistencia y recoger la tarea y en otros casos para revisarla. Una vez concluida esta actividad procedo a realizar la pregunta obligada “Dudas jóvenes sobre el tema o la clase anterior”; la respuesta por lo general es: ninguna duda todo bien, hay veces que pongo un ejercicio para ver si es cierto que no hay dudas y por lo general no responde a al ejercicios, y otras veces sigo con el tema o lo doy por concluido e inicio un tema nuevo. Lo anterior muchas veces es por la premura del tiempo, esto porque tenemos que cumplir o cubrir temario completo.

Generalmente resuelvo el ejercicio, por cierto estoy describiendo una clase de álgebra.
Continúo con ejercicios que solicito a los jóvenes que resuelvan y pido me digan sus dudas o problemas para resolver el ejercicio y posteriormente dejo la tarea o la investigación para la siguiente clase.
Todo lo anterior para que el joven comprenda el tema en cuestión y lo aplique en los problemas mas complejos.

Continuo de la misma forma con las subsecuentes sesiones, y entre esta horas me doy tiempo para tomar mis alimentos, hasta concluir mi jornada laboral la cual concluyo checando mi salida ya que si no lo hago me hago acreedor del descuento de todo mi día.

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